Bullying desde kinder
Lo que hoy compartiré aquí es algo que hace tiempo venía escuchando en el salón de mi hijo, que apenas cumplió 4 años, un salón de primero de kinder, a varios compañeros de él les ha tocado aguantar a un niño en específico que tiene un comportamiento violento, sin embargo a Emiliano, no le había tocado vivir esa parte.
Esta semana saliendo del kinder me dijo que le dolía una pierna porque otro niño le había pegado con la mesa, pero además el niño que molesta de por sí a todos, le había quitado la silla y al querer sentarse, se cayó. Obviamente mi primera reacción y dentro de mí fue de enojo. Siempre le he dicho que primero acuse a quien le está molestando, pero si lo siguen haciendo sencillamente se defienda. Cabe mencionar que hace una semana ya le había pegado también en un dedo.
Al otro día fui a hablar con la maestra y en resumidas cuentas el niño es violento, no le puede dejar objetos en la mano como sus colores, plastilina, etc., ya que todo lo avienta o lo usa para lastimar tanto a la maestra como sus compañeros. Ya han hablado con la mamá, la han invitado a colaborar en horario de clase, ya intervino la directora, el punto es que el niño sigue acudiendo a sus clases pero ya ha golpeado a todos los niños del salón y se ha vuelta una situación incontrolable, al grado que hay pequeños que ya no quieren ir a clases por el temor de este niño.
Y todo eso
más allá de los detalles que pasaron esta semana, me llevaron a reflexionar, como es que en un primero de kinder puedan vivir violencia los niños, como un un niño tan pequeño ya está fuera del control de su mamá. Deja tanto qué pensar qué clase de personas estamos dejando, qué tan enfermos estamos también nosotros para que un niño se comporte así, de quién lo vio, porque finalmente ellos más que hacernos caso a lo que decimos, ven nuestro ejemplo. Pero de verdad no nos acaba de caer el veinte de eso y me incluyo, porque nadie somos perfectos.
Por otro lado, uno se enfrenta ante situaciones donde tienes que ver lo que vas a aconsejarle a tu hijo, qué va a hacer ante este tipo de niños, cuando somos más adultos sabemos darle la vuelta tal vez a gente así, logramos no engancharnos, es más les damos el avión con tal de no seguir la discusión o pleito, que me sincero, eso hago yo en muchos casos. Pero ¿un niño de 4 años?, a ellos los agarran de encargo, como decimos vulgarmente, me ha tocado ver como niños más grandes que ellos, son abusivos, son crueles, burlones, etc., abusan de la edad de los más pequeños. Algo que por supuesto me da mucho coraje.
Así que la pregunta es ¿qué va a hacer tu hijo?, si la maestra tampoco puede con el niño violento, acusarlo está bien y ¿luego?, ¿ignorarlo?, para un niño es casi imposible, si pasan y los avientan, les pegan, etc., ¿hasta cuántas veces lo va aguantar o cómo?, así que acudí a algo que fue lo opuesto a lo que me enseñó mi mamá, le dije ¡defiéndete!.
Mi mamá siempre me decía, ti te pegan no pegues, si te hacen cosas no contestes de la misma forma, así crecí un tiempo hasta que la mordida o jalón de cabellos no lo aguanté más y entonces respondí. Después con el paso de los años y justo cuando mi madre estaba muy enferma en el hospital, para ser precisos en un Imss, aprendí a defenderme, comprendí que hay gente más que grosera, cruel, que si no te pones en un plan más pesado tu paciente sencillamente se muere. Y así como esa mil historias, como me dijo mi hermana nosotras nos fogueamos en el hospital.
Gracias a Dios que ahora lo tengo a ÉL y ha empezado a moldearme, a hacerme más prudente, pero supongo que le he costado trabajo, ha costado romper con esas corazas que uno se va construyendo gracias a que alguien te lastimó, al dolor, porque ciertamente cuando alguien tiene mucho coraje atrás hay mucho dolor.
Pero más que mi vida, mi reflexión son esas personitas que rompen mi corazón al saber que existe en ellas tanta violencia, coraje, por lo que viven con sus padres, por lo que les enseñan, porque no les han puesto límites y así vamos creando monstruos que un día serán adultos.
Apenas empiezo, me falta una vida por volver a aprender ahora al lado de mi hijo, y es terrible pensar que uno no quiere un mundo violento, sin embargo, estamos sumergidos en uno, a diario nos enfrentamos a situaciones adversas o personas así, y es un reto ser diferentes a ellos, pero más aún enseñarle a tu hijo a serlo y también enseñarle a defenderse pues los padres no estaremos siempre para hacerlo.



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