Para el León que va junto a mí

Para ti que siempre caminas a mi lado o en ocasiones me llevas cargando.

Para ti que has dejado verte en sueños, que has clavado tu mirada en la mía, que me encuentras hasta en el más recóndito lugar, te paras cerca de mí y me ves.

Para esos ojos que proyectan todo, una presencia que nadie o pocos pueden soportar pues es demasiado grande e imponente, eres tú, el gran León de la tribu de Judá.

Gracias por tu protección, gracias por cuidarme y a los míos. Pero más gracias infinitas por responder a quienes me han herido en la vida.

Estas noches me he permitido sentirme tu hija, la niña de tus ojos, a la que acabas de mostrar tu poder, que lo has hecho siempre pero nunca antes habías sido tan claro ni yo había tenido la certeza que tú respondes por mí.

Hoy sé que nadie se puede meter ni hacerle daño a quienes consideras tus hijos bien amados, pues indudablemente provocan tu ira y respondes con gran poder.

Gracias, pensé que al morir mis padres había quedado huérfana pero hoy sé que mi verdadero Padre está en el cielo y nunca me va abandonar.

Soy la hija del León, del León de la tribu de Judá. ❤


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