¿Eres de los que critica el apoyo a adultos mayores?, un adulto mayor es una historia de vida, aquí te dejo una...

Desde que AMLO anunció en campaña que daría apoyos económicos tanto a jóvenes como adultos mayores, leí a mucha gente y conocidos quejándose de estos programas e incluso llamó huevones por parejo a esa parte de la población que sería beneficiada.

Hoy en día, el programa no se quedó en campaña pues es una realidad, muchos adultos mayores empezaron a recibir sus tarjetas y pagos, así como jóvenes para apoyo a sus estudios. Incluso han subido fotos en las redes sociales ambos sectores dando su testimonio y agradeciendo al actual presidente Andrés Manuel López Obrador.

Lo que no comprendo aún, es la burla y escarnio que han hecho con eso, la otra parte de la población, los que cómodamente critican desde su celular. Cuando ni idea tienen quién fue esa persona que ahora es un adulto mayor, cuál fue su historia, por qué ahora agradece ese apoyo, qué hizo de joven, en qué trabajó, etc.

Y esto me hizo recordar la historia de mi padre, quien falleció a los 84 años de edad, y que no, no le tocó ver a su candidato triunfando, menos recibir una tarjeta con ayuda económica. Pero te contaré su historia, nuestra historia, porque yo la viví con él... y entonces te darás cuenta que no tienes ni idea de quiénes son esos adultos mayores o quiénes fueron de jóvenes.

Mi padre era Ingeniero Químico Industrial, egresado del Politécnico, trabajó en empresas reconocidas, incluso tuvo puestos de gerencia, viajó a Estados Unidos y Canadá por su trabajo. Finalmente, un día decidió poner su propio negocio y construyó su sueño, una fábrica de plásticos en Chiapas. La cual llevó al éxito, contaba con tres tiendas, además de la fábrica, el pionero en ese estado, supo lo que un empresario enfrenta junto a gobiernos que pocas veces apoyan a los micro empresarios, al menos en su época.

Todo esto tuvo impacto en nuestra vida familiar, sin embargo, un buen día todo se acabó, después de que un contador le hizo fraude en un momento donde México vivió una gran devaluación. Perdió absolutamente todo.

Mi padre quiso reiniciar muchas veces, pero la suerte no estuvo de su lado esta vez, así que nunca se recuperó de esa pérdida. No contaré todo lo que vivimos como familia durante muchos años, pero sé lo que es tener todo y vivir en una residencia, como no tener nada y que todos juntos le echáramos montón para salir cada día adelante como podíamos.

Sus últimos 3 años los pasó conmigo, solos los dos, en una ciudad que creí conocer, pero que me llevé muchas sorpresas con su gente. Mi padre estaba enfermo, todo se fue complicando, al grado que yo sola cuidaba de él, dábamos mil vueltas a los hospitales, a estudios, citas, etc. Un enfermo implica no sólo dinero, sino también tiempo. Yo me dedicaba a las ventas por mi cuenta, lo cual me permitía tener tiempo para estar pendiente de él y cuidarlo, pero es sumamente difícil buscar el sustento diario cuando tienes un enfermo que cuidar.

A pesar de tener estudios y experiencia no podía estar al cien en un trabajo de tiempo completo, pues nadie podría llevarlo a sus citas. Es ahí donde empiezas a agarrarte de lo que sea, de rogarle a Dios o en quien creas que no te suelte, que te mande el sustento diario, de cualquier forma.  Todo tipo de ayuda era buena, nos apoyábamos en su pensión, pero eso en términos reales eran tan poco, nadie vive con eso, solo sobrevives.

Me pongo a pensar si en esos días hubiéramos tenido otro apoyo adicional, quizá al menos para mí que llevaba la responsabilidad hubiera sido un aliviane más. Finalmente y ahí es donde entra la fé, la vida, Dios o quien sea nunca me abandonó con esa responsabilidad, mi padre falleció hace casi tres años de cáncer.

Por eso no juzgo a esa gente que hoy lo recibe, no sabes ni quién fue ese adulto mayor, muchos viven totalmente abandonados por sus hijos, y no profundizo más en este tema, solo puedo decir que no fui hija única. Luego me dí cuenta que pocas, muy pocas personas harían lo que yo estaba haciendo y lo que uno llega a dejar por cuidar de sus padres.

Existen adultos mayores que sus hijos abusan de ellos, si tienen dinero se los quitan; si tienen buenos trabajos lo que menos quieren es dejarlo de lado, al contrario mejor los meten al asilo, a ellos tampoco los juzgo, pues pasa todo por tu mente para encontrarle solución. A lo que me refiero es que la mayoría de esos adultos están solos y se las ven como pueden.

Y hoy que veo las fotos de esos adultos mayores, en lo personal, prefiero mil veces que cierto dinero del erario esté repartido en esos abuelitos antes que cualquier político ratero, que además se beneficia para sus propios intereses y han crecido sus negocios en base al robo, más no al esfuerzo de un verdadero empresario honesto.

Y menos decirles huevones, a quienes ya entregaron toda una vida de trabajo a la sociedad y a sus familias.

Detrás de cada adulto mayor hay una historia diferente, hay toda una vida, no tienes ni idea quién fue en su juventud. No los juzgues, menos critiques un apoyo que ellos están recibiendo. Mejor agradece a la vida que es abundante y que para todos hay.

No seas el montón, gente fría, que cree que toda la vida va a ser joven, que por tener estudios o puestazos su vida nunca cambiará.

Sé de los pocos compasivos que aún existen, de los que todavía les mueve el ser humano que está a su lado, que puede lograr ver en la mirada del otro lo que requiere para seguir su vida.



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