Medio litro de honestidad, medio de congruencia y gotas de amor México.
Medio litro de honestidad, medio de congruencia, gotas de amor, paz, ética, buena voluntad, generosidad, firmeza y carácter es parte de la receta que necesita México para cambiar su rumbo. En especial se la recomiendo a los diferentes partidos y candidatos.
Sí, parece un sueño imposible, la política es un mundo de negociaciones y corrupción bien sabido. Nadie se escapa de al menos negociar, de ceder porque si no lo haces así, no eres parte del sistema, tendrás que llegar a dónde no has llegado y a sectores que no te querían. Pero está en cada persona desde abajo de llevar a cabo la receta para que el resultado sea, sino excelente, al menos mejor de lo que ya hemos tenido.
Escribo para todos los partidos, mucha gente sabe que simpatizo con Amlo, no es Dios, ni mesías, ni lo veo como súper héroe, es un humano imperfecto como todos. Sin embargo, me parece otra opción, tanto odio le tienen, le han hecho campañas sucias, igual han copiado propuestas, haciéndole creer a la gente que son sus grandiosas ideas cuando no es así.
¡Pero cuidado con los errores!. Nada me hará cegarme, más vale una mente clara y los pies en la tierra. Cuidado con los que ha estado avalando como candidatos, aquéllos que van y vienen de un partido a otro, algunos, es cierto, pudieron reflexionar, cambiar de decisión, equivocarse y van por segundas oportunidades. Pero no seamos ciegos, no todos están en el mismo canal. La mayoría trae la receta de la corrupción.
No se hagan de la vista gorda, lo digo por experiencia propia. Saben perfectamente quién llega, de dónde llega y quién lo pone o quita. Tú, ciudadano eres el único adentro o afuera, de difundir, de exigir y sí, de cuestionar quiénes son tus candidatos para los diferentes cargos. ¿Y sabes por qué?, porque se trata de tu país, tu estado, tu ciudad, donde vives, disfrutas, trabajas, donde duermes y despiertas todos los días de tu vida.
Si se te va un chorro de corrupción, "no más tantitas gotas de cinismo", saborizante de doble moral y polvos de incongruencia, valió tu receta, tu resultado, tu partido y lo más importante tu credibilidad.
Te lo digo Juan para que lo escuches Pedro.


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