Después de un gran dolor nunca vuelves a ser la misma.

Ya casi tres meses de tu partida papá, noches que cuesta trabajo conciliar el sueño, cuando todo está en silencio comienzo a escuchar ruidos, como si estuvieras en casa. A veces pienso que sueño, otras que mi mente los inventa, no distingo si es realidad o ficción. Anoche tuve la sensación de haber regresado al pasado. 

Si hago un flashback, recuerdo cuánto tiempo pasamos juntos y solos los dos, cuantas veces lloraba implorando ayuda, que apareciera alguien mágicamente junto a nosotros yendo al hospital, que unas manos más fuertes que las mías subieran tu silla de ruedas al auto, pero no. No había nadie, a veces supongo que me escuchaban en el cielo y aparecía algún buen hombre ofreciendo ayuda. Y de pronto, el día que te vas aparecen todos, se dejan venir, sí tuvieron tiempo y dinero, si hubieran miles de llamadas, mensajes y hasta gente que nunca me saluda en las redes escribían. ¿Y yo me preguntaba por qué hasta ahora?, me hubieran preguntado hace meses si necesitábamos algo, si me podían ayudar, un abrazo, un descanso, un respiro, un hombro para llorar y desahogarme.

Pocas personas, contadas, podría mencionar sus nombres estuvieron durante este tiempo con nosotros. Y así cuando tu corazón pasa por el fuego más grande, el del dolor, se acaba transformando. Todo cambia, cuando todo vuelve a la calma, ahora que estoy sola, ya nada es igual, yo no soy la misma. Siempre conservaré mi esencia, pero hoy busco a quien quiero, comparto con quien me da la gana cómo me siento. No espero nada de nadie, no espero en amistades pues muchas de ellas no existieron ni se aparecían cuando más sufría, cuando más lloraba y cuándo más necesitaba un abrazo. Hoy no siento nada en el corazón por aquellas personas que a sabiendas de tu enfermedad y pudiendo estar, sencillamente se dieron la vuelta. Cuando a ti padre mío te dejaron así nada más. No siento odio, ni siento amor, no siento nada, es como si no existieran en mi mundo. Etapa de rebeldía, tal vez, a pocos dejo entrar en mi mundo. Quizás esté mal, no lo sé, solo me doy permiso, sin poses, sin quedar bien con nadie, sin importarme su opinión. Solamente fluyo con lo que siento y ya. Tratando de auto reconstruirme, de sanar, de acompañarme, de estar conmigo y con los que realmente me aman.

Después de que tus dos pilares, tus padres se han ido, después de sentirte desorientada, desconcertada, sin una referencia tan fuerte como son los padres, asimilar que hoy es tu realidad, nunca pero nunca vuelves a ser la misma de antes. Hay un parteaguas en tu vida, tal vez más fuerte, más guerrera, pero también más vulnerable y más paciente contigo. El dolor más fuerte te está transformando, el reto es que siempre sea para positivo.

Anhelo que este tiempo termine, anhelo dejar esta casa, cerrar la puerta con llave e irme, no sin antes sanar este corazón.

Te extraño papá. Mi único alivio es que estás con mamá y mejor que acá.

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